El Corintio

«Bien, estás despierto. Sería vulgar preguntar cómo conseguiste la invitación del difunto hombre del saco para nuestra reunión. Hablemos de otra cosa. Dices que has venido a aprender. Muy bien. Te enseñaremos. Que no es el sexo, que no es el poder, que no es la crueldad. Somos soldados de la oscuridad, Philip. Gladiadores, guerreros…