Terminado este nuevo diseño que aumenta el catálogo de la categoría medieval en mis sitios de impresión bajo demanda. Regreso a las miniaturas que iluminan los códices. En esta ocasión, el motivo es un guerrero que decora una de las copias del famoso Comentario al Apocalipsis de Beato de Liébana. Concretamente del denominado «Beato de Silos», una copia relativamente tardía producida entre finales del siglo XI y principios del XII en el monasterio de San Sebastián de Silos (ahora Santo Domingo de Silos), que por entonces pertenecía al reino de León y Castilla. La obra se puede consultar, digitalizada, en web de la British Library.

Miniatura de un guerrero en el Beato de Silos

Beato de Liébana fue un monje del reino de Asturias que vivió en el VIII y fue abad del monasterio de San Martín de Turieno (ahora Santo Toribio de Liébana). Fue autor de un Comentario al Apocalipsis, de San Juan, que se convirtió en una de las obras más populares de su tiempo. Escrita en latín entre 776 y 786, y dividida en doce libros, en ella el autor comenta con profusión el último libro de la Biblia y los escritos visionarios del profeta Daniel. En realidad, se trata de un trabajo de compilación de textos de las Escrituras y de los padres y doctores de la Iglesia. Beato quería que los fieles cristianos estuviesen preparados para cuando llegase el fin del mundo, que no presentía muy lejano. Por eso, escribió el Comentario para ayudar a los predicadores a comprender un libro tan difícil de interpretar, y así favorecer su difusión por la península Ibérica. Hay que tener en cuenta que, hasta el fin del arrianismo en el reino visigodo de Toledo, el Apocalipsis se había rechazado como libro canónico. La obra también le sirvió al abad para hacer una defensa de la ortodoxia cristiana frente a la herejía adopcionista del arzobispo de Toledo, Elipando, primado de la Iglesia hispánica, y el obispo Félix de Urgell, en el contexto de enfrentamiento entre el emirato de al-Ándalus y los reinos cristianos del norte de la Península. Por otro lado, Beato se convirtió en un importante promotor del culto a Santiago en el naciente Reino de Asturias, ya que en la obra se menciona al apostol como evangelizador de Hispania.

A lo largo de la Edad Media, los «beatos» formaron una importante tradición de manuscritos. Se denominaron así a todas las copias que se hicieron del original a lo largo de los siglos, famosas por la calidad de sus abundantes iluminaciones. La copia de Silos es arcaizante. Usa caligrafía visigótica, en desuso, y sus miniaturas tienen el característico estilo Mozárabe de la mayor parte de las conservadas. Sin embargo, por aquel entonces predominaba ya el estilo románico en la iluminación de los códices, del que se notan ciertas influencias. Por el colofón, sabemos el nombre de los copistas, los monjes Muño y Domingo, y del iluminador, el prior Pedro. Este último hizo un trabajo excepcional: 106 miniaturas de colores brillantes adornadas con pan de oro y plata.

Cuando estaba pasando las páginas del manuscrito digitalizado, me llamó mucho la atención la pintura de este guerrero, que lucía su cota de malla, yelmo, lanza y escudo. Extraje de la página el motivo principal y la procesé para mejorar la definición, hacer la corrección de color y eliminar las deformaciones del lado interior de la página. Para hacer el resultado más vistoso, decidí dejar el texto al que acompañaba, que pertenece al libro X, y es el inicio de la historia de la Ciudad de Dios. Aquí sí fue costoso eliminar el fondo del pergamino sin perder las letras, y hube de repasar algunas para evitar perder la legibilidad.

Para saber más

Silos Apocalypse.
El Beato de Silos, 1 de julio de 1109. El beato musical.

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