El templo

Hoy que el año va dando sus últimos coletazos, me apetece dejar algo de mi cosecha. Ya tiene un tiempo, de diez a once años.

El templo

Estoy en un templo
de música y alcohol.
Los vibrantes sones
de inciertas canciones
que varían de tono
inundan en salón.
Mirando entre sombras,
me encuentro aquí, solo.
De pronto resuena
en el bajo domo
un grito de guerra…
Y giro al instante
mi rostro anhelante
de amistad sincera.
Mas fue falsa alarma.
Y tras ver el grupo
de risas ajenas
me hundo en mi copa,
me escondo en las sombras
a olvidar mis penas.

                             Javier Gallego, Alcaraván

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